Guayaquil registra un preocupante crecimiento de hospitalizaciones y admisiones en UCI de bebés y niños por afecciones respiratorias. Esto genera inquietud entre médicos y padres, advierten expertos. Además, la situación alarma a la comunidad.
La temporada de lluvias intensifica este problema en la región. Las precipitaciones agravan los cuadros respiratorios, afectando especialmente a los más pequeños, explican los especialistas. Por ello, la crisis se agudiza.
El Hospital Roberto Gilbert, centro pediátrico clave en Guayaquil, soporta una fuerte presión por esta ola de enfermedades. Los casos graves inundan sus instalaciones, confirman autoridades del lugar. Así, la demanda crece.
Natali Rubio, pediatra del hospital, detalla que las lluvias provocan un notable aumento de pacientes infantiles con síntomas severos. Muchos requieren hospitalización y atención en UCI, agrega con preocupación.
Las estadísticas del hospital reflejan la gravedad de esta situación. La doctora Rubio indica que las urgencias alcanzan un 80% de ocupación, lo que evidencia el colapso del sistema de salud infantil.
Frente a este desafío, Rubio subraya la necesidad de que los padres identifiquen signos de alarma en sus hijos. Estos síntomas exigen atención médica inmediata, insiste la especialista. De lo contrario, los riesgos aumentan.
Los médicos lanzan un llamado urgente a la ciudadanía para reforzar medidas preventivas. Estas acciones pueden reducir la propagación de infecciones respiratorias entre los niños, aseguran con énfasis.
La crisis en Guayaquil muestra cómo el clima impacta la salud infantil. Las lluvias complican el panorama y elevan los casos, observan los expertos. Por tanto, la vigilancia es esencial.
Finalmente, los especialistas destacan que la prevención y la detección temprana constituyen las mejores defensas. Estas estrategias protegen a los bebés y niños de la ciudad, concluyen con firmeza.