/Cada 7 de abril, el Día Mundial de la Salud nos invita a reflexionar sobre los avances, necesidades y desafíos en los sistemas de salud a nivel mundial. Este año, la OPS nos trae el lema: “Comienzos saludables, futuros esperanzadores”, que insta a los gobiernos y a la comunidad de la salud a intensificar los esfuerzos para poner fin a las muertes prevenibles de madres y recién nacidos, y a dar prioridad a la salud y el bienestar de las mujeres a largo plazo, pues cada mujer intervenida, asegura la mejora de la calidad de vida de una familia entera.
Hemos visto, que la llegada de la pandemia por COVID-19, evidenció una desestabilización en los sistemas de salud, lo que causó una reducción de la cobertura de salud al 74 % para 2021. En el caso de Ecuador, se evidencia una disparidad en el acceso y la calidad de los servicios de salud entre el área urbana y rural, lo que afecta a las poblaciones vulnerables y dificulta la detección de enfermedades crónicas.
El acceso a los servicios de salud influye de manera determinante en el bienestar de la población ecuatoriana, ya que una atención médica oportuna y adecuada mejora la calidad de vida de las personas y aumenta la esperanza de vida. De esta manera, desde la academia se juega un papel clave en la formación de profesionales de la salud y en el desarrollo de estudios innovadores que contribuyen a la mejora de tratamientos y la comprensión de enfermedades.
Ante estas limitaciones en el área de la salud, la tecnología se ha convertido en una herramienta clave para mejorar la atención médica. Según la Dra. Jennifer Tricallotis, médico internista de la Universidad Internacional SEK (UISEK), estas innovaciones permiten diagnósticos más rápidos y facilitan el monitoreo de enfermedades crónicas, pero aún falta mucho por hacer en Ecuador para llegar a las zonas más vulnerables.
En el país, dentro de las políticas públicas que se han elaborado, se encuentra la implementación de la telemedicina, un paso fundamental para que las personas en áreas rurales accedan a un diagnóstico. Esta herramienta aún puede ser utilizada en nuestro país, a mayor escala tanto para llegar más áreas como para la reducción y optimización de recursos.
Además, es esencial, garantizar la supervivencia y el bienestar de las mujeres y los recién nacidos, ya que cada año mueren cientos de miles de mujeres durante el embarazo y el parto, y millones de bebés no sobreviven. Si no se toman medidas, la mayoría de los países no alcanzarán las metas para reducir la mortalidad materna y neonatal para 2030. Es crucial ofrecer atención médica de calidad, que incluya apoyo físico y emocional, y crear políticas que protejan la salud y los derechos de las mujeres y sus familias, la integración de la tecnología a las zonas y poblaciones que más lo requieren puede ser una gran forma de democratizar el conocimiento y el acceso a la salud.